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Bank of America y otros bancos retiran una comisión en las tarjetas tras la acción de una joven "indignada"
Leire Uria - Lunes, 7 de Noviembre de 2011 - Actualizado a las 06:03h
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Se llama Molly Katchpole y es una estudiante de 22 años que trabaja como niñera y como consultora independiente, y que hasta hace poco era solo una más de los millones de personas que trabajan a tiempo parcial en EE.UU. Hoy su nombre ha dado la vuelta al mundo y se le considera culpable del repliegue de bancos como Bank of America, Wells Fargo y JP Morgan Chase, que han abandonado su idea de cobrar por el uso de sus tarjetas de débito en aquel país. Un nuevo David contra Goliat, con las redes sociales como gran aliadas de Katchpole, a quien la prensa internacional cataloga como una 'niñera indignada'.
El pasado martes, Bank of America -el mayor banco de EE.UU. por el volumen de activos- anunció la retirada de una nueva comisión prevista, de cinco dólares, en sus tarjetas de débito ante la presión de los usuarios, según informó la propia entidad financiera en un comunicado. "Sabía que si un número suficiente de personas expresábamos nuestra indignación con Bank of America, tendrían que escuchar a sus clientes y retirar sus planes de cobrar esas comisiones", dijo ese día Molly Katchpole. Ya antes, las instituciones financieras SunTrust Banks, y Regions Financial hicieron anuncios similares, en respuesta a las protestas de sus clientes. Wells Fargo y JP Morgan Chase también abandonaron sus programas piloto para cobrar cargos mensuales de tres dólares adicionales por las compras y transacciones efectuadas en las tarjetas de débito.
Katchpole residente en Washington, ve como su cuenta merma mes a mes, pese a su trabajo a tiempo parcial como niñera. Hace cuatro semanas, cuando su banco, Bank of America anunció que a partir de enero impondría cinco dólares de cargo por usar la tarjeta de débito una sola vez en un mes, Katchpole, por medio de Internet, comenzó su particular batalla.
Katchpole recurrió a la plataforma de Change.org - una plataforma de movilización social- para iniciar una petición de firmas contra el banco y logró recolectar 306.868, con la meta de llegar al medio millón. La campaña se propagó casi de la noche a la mañana en redes sociales como Twitter y Facebook. El 1 de octubre 100 personas firmaron su petición. Al día siguiente fueron ya 3.000. Al tercer día, 75.000. Menos de un mes después, 306.894 personas habían dado su apoyo a Molly, en su particular cruzada. El mayor número en la historia de la web. En una entrevista con Efe, Katchpole explicó que, fue la "indignación" la que la motivó a lanzar la campaña para obligar a Bank of America a desistir de sus planes.
Frustrada "Cuando escuché que el banco quería cobrarme extra por tener acceso a mi propio dinero, me frustré mucho porque subsisto entre cada pago, como lo hacen millones más. Ya estaba enferma de oír las miserias de los bancos, que han sido rescatados con el dinero de los contribuyentes", dijo Katchpole en una entrevista a Efe.
En la web Change.org la joven ahora famosa, expuso los motivos por los cuales se sentía tan cabreada con su banco. "La idea ha llegado hasta otros, como Wells Fargo y JP Morgan Chase", explicaba en su 'manifiesto de denuncia'. Una medida que, paradójicamente, volvía a beneficiar a los clientes con las cuentas más saneadas: quedaban excluidos quienes tuvieran inversiones por valor de 20.000 dólares o una hipoteca en esa entidad. "El cambio iba a perjudicar a las personas con ingresos más bajos", incluyendo a la propia Molly, que se ve obligada a compaginar dos trabajos de niñera de media jornada para llegar a fin de mes. "Cuando empezó la recesión le dimos al banco billones de dólares para ayudarle. Y nuestro premio es tener que pagar comisiones más altas por los mismos servicios. Llegados a este punto, tenemos que decir basta".
Fue una situación de "hoy por ti y mañana por mí", ya que, según Katchpole, Bank of America no pagó impuestos federales en 2010 sobre sus millonarios ingresos.
"Esto apenas es el comienzo. Ha quedado demostrado que la gente puede influir en las grandes corporaciones, y obligar a los bancos a rendir cuentas. Ya vemos campañas de presión para que los líderes políticos, locales o nacionales, tomen medidas para responder a las desigualdades salariales", afirma ahora, orgulloso, Ben Rattray, fundador de Change.org. Esta vez David logró su objetivo, ¿la próxima?
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